03
nov
11

“El trabajador debe tomar conciencia de su rol y exigir sus derechos”

Manuel Ahumada Lillo, presidente de la CGT:
publicado en www.vidasindical.cl

La historia de la Confederación General de Trabajadores, CGT, tiene su raíz en 1981, pero como Confederación Gastronómica. Incluso, fueron constituyentes de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, hasta que en el 1997 tuvieron una crisis sindical tras una denuncia de su actual presidente, Manuel Ahumada, al Partido Comunista, PC, por casos de corrupción. Fue cuando Ahumada decidió renunciar al PC y la CGT se fracturó. Luego, en 1999 formaron el Movimiento Sindical por los Cambios, Mosicam, donde juntaron criterios con sindicatos de varios rubros. La idea era crear un instrumento político para hacer cambios en la CUT desde adentro.

Pero, la burocracia y el binomalismo de la Central impidieron tal objetivo, lo que llevó a su desafiliación en el 2002; culminando tal trámite en 2004. Año, donde en un ampliado se resolvió dar el nombre a lo que es hoy la CGT. Una Confederación continuadora de las organizaciones anteriores en el área de la gastronómica hotelera. En la actualidad son alrededor de 112 sindicatos que cotizan, que se traduce en unos 15.000 socios y cerca de 80 sindicatos que van y vienen. Su diferencia con otras centrales y confederaciones es que no es una institución de área, son un instrumento para cualquier grupo de trabajador que deseen organizarse.

¿Cuál es el principal objetivo de la CGT?

El objetivo de nuestra confederación es la educación del trabajador. Cuando hablamos de educar al trabajador, es que conozca las leyes para que sepa defenderse. Hacemos un gran trabajo de propaganda en este proceso de educación. Tenemos cartillas y una agenda sindical. La primera cosa que el trabajador -bajo ese concepto de educación- tiene que entender que es parte de una clase, la clase trabajadora y que tiene que tomar conciencia de ello para pasar al segundo paso que es la constitución del instrumento que los representan que son los sindicatos. Es ahí donde fomentamos un sindicalismo de clase. Pero entendiendo –y es donde discrepamos de los demás clasistas- la promoción del ejercicio de participación de los trabajadores. En nuestros estatutos están la elección universal, un trabajador, un voto. O sea es falso, que no se pueda hacer. Luego la cotización del trabajador. De las cuotas sindicales tenemos una cantidad de dinero separado que suma unos 40 millones de pesos, que es para la parcela y la construcción de una piscina y esa resolución la tomó el congreso el año pasado. Entonces, no es una cosa que no se vaya hacer, estamos buscando el lugar para poder construir el centro recreacional. El congreso funciona de la siguiente manera, se hace cada seis años. Nosotros el 2004 hicimos el primero y en el 2010 el segundo. Es vital la participación del trabajador y es considerado como tal.

¿Es decir ya están pensando en un proyecto político?

Cuando hablamos de proyecto político es algo que está en construcción en términos generales. Nosotros hablamos primero de la primera pata del cuento que es que el trabajador tome conciencia de su rol y exija sus derechos. Económicos primero, mejoras salariales y luego social. Por ello, estamos instalando un servicio de asistente social que va a funcionar una vez por semana. La segunda pata, es trabajar desde la clase misma el tipo de sociedad que se quiere construir. Cuál es la sociedad que queremos, por ahora hablamos de justa y digna. Que la define como el acceso a la salud, a la cultura, a la recreación, a la educación, la vivienda, pero eso está recién en un proceso de discusión. Está en el programa de la confederación. Pero, no está impuesto porque los viejos no han dado el paso para discutir sobre eso. No hemos juntado a un grupo de iluminados para que definan la propuesta que tienen, seguimos creyendo que no puede ser así, no estamos esperando que un grupo de iluminados nos venga a decir que hacer. Lo que creemos es los que saben más tienen que acercarse a los trabajadores y saber cuáles son las necesidades del viejo para que éste pueda construir el tipo de sociedad a la cual queremos aspirar. ¿La sociedad socialista? Hay ejemplos que nos dicen que eso no funcionó bien. ¿Una sociedad sin clases? Pero, para eso el trabajador tiene que entender lo que es clase primero. En la discusión inicial que hicimos, dijimos que a los trabajadores se les pasó por alto en eso. Está preestablecido que el trabajador debe entender que el partido los guíe. Entonces él no tiene que preguntar porque van por esa dirección y en esa parte no estamos de acuerdo.

¿Pero, no estamos hablando de un mal endémico de la cultura chilena?

No lo creo. Tengo la impresión que se trabajó bajo supuestos que no correspondían. No quisiera creer que alguien piensa que la persona por ser trabajador sea ignorante e incapaz de pensar y de crear un concepto de sociedad. Nosotros creemos en la autonomía e independencia. Primero para lograr la autonomía e independencia tenemos que autofinanciarnos. Empezamos con esa discusión. Si tenemos esa plata ahorrada, es porque el trabajador tiene que empezar a construir algo que es diferente. Van a ir un lugar con piscina y quincho. Pero, la discusión que también llegamos es en los letreros que ahí van a tener como: “Si bebes hazlo con moderación, recuerda que estás con tu esposa e hijos.”

¿Empezar con un proceso de información?

Nosotros hablamos de educar al trabajador, prepararlo para que empiece a recibir, que asuma su capacidad para construir, que no tenemos que beber como condenados porque nos estamos gastando la plata que corresponde a la familia. Entonces, cómo educas eso cuando la cultura te indica que corresponde comprarte una cerveza el fin de semana.

¿Cómo se cambia?

Entender lo que es el alcoholismo. Le estamos transmitiendo constantemente a la gente -sobre todo a algunos trabajadores que tienden a mirarte como un gurú- y contarles que tienes este problema. Los viejos tienen que entender que el alcoholismo es una enfermedad del sistema. Son los ricos que nos instalaron el alcohol. Y cada vez que le pregunto les puedo contar porque no tomo. Son 26 años que llevo sin tomar, que son los que llevo vinculado al gremio.

¿Para forjar al trabajador como un ser político, un ciudadano político?

Un ciudadano político. Hay que meterle en la cabeza que si se puede. Nos hemos preguntado varias veces si nosotros necesitamos un partido. Primero necesitamos trabajadores organizados. Que sepan que tienen un patrón que los explota, abusa, que no va a cambiar eso porque nazca un partido distinto, porque ha quedado demostrado que eso no ha cambiado, a pesar de que algunos han dicho que están con ellos, que eso lo entiendan sin mucha verborrea. Nosotros creemos que hay dos grupos en el mundo los que explotan y los explotados. Ellos tienen que ser los actores fundamentales e irremplazables, ese es el concepto.

¿Con ello, dices que la clase media no existe?

Es una discusión que hemos tenido. Uno dicen que sí, otros que no. Pienso que la clase media son pobres que quieren ser ricos. No existen. Pero, es una cosa que está por discutir. Muchas personas con más análisis o conocimiento han dicho que existe. Mi impresión son pobres que sueñan con que el sistema le ofrece, que es comprarse un autito usado. Tener el televisor de mejor marca. Tratar tener un mejor pasar, pero para eso se explota. Se encalillan. Nosotros trabajamos para romper las cadenas. Tratamos de no imponer, porque el primer momento es la educación. La palabra fuerza propia –término que ocupas tú- se logra cuando tengamos soldados por todos lados, ahí nos podemos poner a gritar. Tenemos varios miles de viejos que están con miedo, que se asustan con el sindicato, que si pueden se arreglan solos con los patrones.

¿Por qué los traicionaron?

Claro que los traicionaron y en algunos casos los propios sindicatos. La corrupción está a niveles impresionantes. Nosotros lo que hacemos es decirles a los compañeros que lo único que les podemos prometer es que no los vamos a traicionar. Por ello, siempre decimos que nos conozcan primero y después si quieren que se afilien. Pero acá se paga una cuota, hay deberes y derechos. Funcionamos bajo esa lógica.

¿No crees muy lento tal proceso de formación?

Si es lento. Un viejo dijo que lo más probable es que nos saquen con los pies hacia adelante antes de ver un resultado. Pero, yo creo que se construyó mal siempre. Porque aún no se hace la discusión de cuál fue el verdadero aporte de los trabajadores en el gobierno de Allende. Por qué cayó el gobierno de Allende, cuál fue la falla. Como no se hizo nunca, el trabajador no asume que es actor, el trabajador es un número que sirve para llenar calles o para acarear banderas. Pero, nunca se educó para saber cuáles son sus necesidades fundamentales. Nosotros les decimos que por lo primero que va a luchar es por una cuestión económica, es por un contrato colectivo y los resultados de ese contrato van a marcar su relación con el sindicato. Entonces, si eso no está bien trabajado, todo se viene abajo. Nosotros sostenemos que las huelgas se ganan con los fondos de resistencia. Lo tenemos en 12 sindicatos. En uno de ellos, estuvimos en huelga. El fondo de resistencia daba para sostenerse durante 15 días. Al día 14 la empresa cede. Los viejos ya están pensando en la próxima negociación, como sostener la próxima huelga y falta un poco menos de dos años.

¿Se puede aplicar ansiedad a ese proceso?

Es un proceso de largo. Para aplicarle más rapidez. Estás planteado algo que no corresponde. Ni para la derecha, ni para la izquierda. No corresponde porque creen que les corresponde a ellos guiar a la clase obrera. En un punto. Lo otro es el modelo que existe donde el legislativo envía proyecto y se da vuelta con el ejecutivo y vis y versa, donde en ambos casos el viejo está al medio. Lo que estás diciendo no corresponde para el actual modelo. (Risas irónicas) Lo que estás planteando es que el trabajador se crea que él es quien manda. Al fin al cabo es lo mismo que dicen los estudiantes. En la pega, cuando se convencen que ellos mandan es ahí donde se logran las cosas. Es un trabajo de hormiga. Es una verdad que no es creíble en un principio. Y nosotros tenemos que partir bajo esas verdades. Hicimos un camino que estaba condenado al fracaso y nos metimos. Y cuando digo nosotros, hablo de dos o tres personas.

¿Cuente cómo surgió tal “hazaña”?

Nosotros hablamos de un sindicalismo de nuevo tipo que parte de su origen. Ese es el concepto. Somos dos o tres viejos que fuimos militantes y nos salimos. La otra organización no podía llegar a representar eso. Nosotros decimos que si se podía. Esta casa por ejemplo es nuestra, la tenemos en comodato y en herencia. Tenemos asistentes sociales, centro recreacional, curso de computación. Necesitamos profesionales de clase, que en vez de desear ganar 10 millones que ganen 8 millones. Es lento, porque nadie cree en esto. Ahora te ven, y dicen claro parece que se puede.

¿Existe un método eficaz?

Se podría, pero el riesgo es el fracaso, porque el trabajador dejó de creer. No cree que la organización pueda contrarrestar la prepotencia del patrón. El trabajador cree que si es dócil con el patrón puede obtener beneficios. Y lo obtiene, que son préstamos blandos. La experiencia de los grandes gremios de este país, que pudiendo presionar habrían podido poner de cabeza a este país. Todos partieron de la base de negociar generosos bonos de conflictos y aceptar préstamos blandos. Eso de que sirve, que el viejo pague el auto antiguo para comprarse un nuevo. Pero, eso no se discute en el sindicalismo. Es una concepción del sindicalismo que está errada. Ellos tienen el poder, tienen mucha plata. Tienen buenas cenas, pueden pagar grandes instructores para sus escuelas. Dijeron que el camino era el diálogo social. Nosotros creemos que no, que el camino es la confrontación. Pero, para eso hay que tener con que pegar. Por la izquierda nos pegan, nos tratan de revisionista. Para pegar hay que tener soldados. Hoy no hay fuerza sindical, pero eso nadie lo quiere decir. Nadie quiere decir que el sindicalismo está hecho mierda.

¿Cuáles serían los problemas para resolver del sindicalismo chileno?

Primero la falta de credibilidad. No tienes credibilidad, por tanto nadie te sigue. La falta de proyecto a corto plazo. Hay dirigentes sindicales que sugieren un nuevo código del trabajo, pero no hacen ninguna propuesta para la modificación al actual, que todos sabemos que es malo. No hay propuestas. Uno nuevo. Un plebiscito, quien votaría hoy para un plebiscito, los mismos que votaron por éstos. No ganaríamos nada. Los estudiantes dicen que hay que inscribirse, a los mismos que les dijeron que no hay que inscribirse. Entonces, esa falta de claridad la percibe el trabajador. El se percibe como un elemento de una máquina dentro de una empresa y cuando sale de ahí, sus intereses son poco variados. La cerveza, la polola -si tiene- y el barrio donde se mezcla con la droga y no tiene más. Nosotros carecemos de un vínculo con la población. Hemos ido a algunas. Fuimos a Polpaico, impresiona el nivel de pobreza y de carencia, estuvimos fascinados dándole orientación sindical a una gente que jamás había escuchado hablar del código del trabajo. Esa cosa falta, una organización más fuerte que una trabajadores y pobladores. Sin que ambos se quieran alimentar del otro para crear un partido nuevo, ahora está lleno de siglas. La gente sabe que vamos a empezar a discutir cuando tengamos la educación de los derechos. Esa nueva sociedad, con los profesionales de clase, que tienen suficiente experiencia para educar, pero tienen que estar en la escuela primero.

¿Si no crees en la clase media, cuál sería el espíritu de superación de la pobreza?

Ese espíritu de superación pasa por obtener por la vía de la educación que se le dignifique, mejores condiciones para su familia. Pero, no sé si llamarlo a eso clase media.

¿Pero para eso existirá siempre una clase patronal?

Bueno ahí ya entramos a clase de sociedad que queremos tener. No me atrevo a decir si se van acabar los patrones, no podría decirlo. Lo primero es mejorar la calidad de vida del trabajador. Pero nacida desde la propia voluntad del trabajador para que luego el pueda incidir en qué tipo de sociedad quiere.

¿Por qué alguien tiene que poner los pesos?

¿Vamos a tomar nosotros el control de los medios de producción? Vamos a discutir eso. ¿Vamos a ser nosotros los propios patrones? Hagamos el ejercicio. Allende intentó hacerlo y hubo farra. Qué hacemos para que no exista farra, a quién le preguntamos. Hay algunos que se fueron para el otro lado, cambiaron de visión. Otros fueron muertos, otros se murieron de viejos. Entonces quien nos va dar luces de los que sucedió en ese tiempo. Personalmente vi funcionando algo. Entonces si se puede, pero como lo llevamos hacia allá, el trabajador tiene que ir viendo los pasos a seguir.

¿En la actual coyuntura están vinculados con los estudiantes?

No lo que quisiéramos. Antes del 2006, siempre tuvimos la gran preocupación. Pero todos los que salieron de ahí se acomodaron al sistema. La segunda preocupación es que hay, pareciese que el movimiento estudiantil cae en esta idea de que existe una organización que es la CUT y no hay nadie más. Por la Confech, lo mismo. La vanidad del militante es quien está dirigiendo esto. No podría calibrarlo, y eso hay que medirlo. El país está tranquilo, claro porque los trabajadores no han llamado a paro.

¿Crees que es un movimiento social?

No todavía no. Y el riesgo que está corriendo, es que son los mismos que han matado la organización. Con más canas, Martínez es el ejemplo más claro. Lo mantienen ahí, la única posibilidad es que De la Puente lo pueda salvar. No hay fuerza social, porque se desprecia a los pobladores. Crear un partido político nuevo, creo que sería un error.

¿Cuál sería la vía?

La fuerza propia de todos los trabajadores.

¿Pero esa acumulación de fuerza propia no concluye en un partido?

No necesariamente. Después de haber estado en un partido durante 28 años, y convencido, me di cuenta que no es así. Está en la cabeza de los que piensan, se va crear los partidos. Porque no crear un movimiento amplio. Llámenlo un movimiento. Trabajador, poblador y estudiante, que cosas nos unen a los tres, marchemos por eso. Establezcamos que esta movilización no vamos a quemar neumáticos, vamos a marchar con nuestras banderas por miles, porque vamos a dar una señal de disciplina. Vamos a demostrar que somos nosotros los que logremos cambios. Ya que vamos a llevar candidatos, bajo qué condiciones, llegar a los municipios, que es lo primero que debemos conquistar. Sobre qué condiciones, las concretas, cuales calles vamos a mejorar. Qué nueva estructura de salud le vamos a dar al barrio. Creo que tenemos que vencer cierta tendencia al mesianismo. Nosotros no pretendemos que nadie nos siga, aún no llega el día que llegamos a juntar a 3000 socios con nuestra bandera. Ya que el trabajador no está despierto, se puso más zorro, más ladino, tiene deudas con un banco.

¿Cuáles serían sus proyecciones para el sindicalismo?

El sindicalismo tarde o temprano va ocupar el lugar que le corresponde, bajo la figura que le dé el trabajador, quien es el que mueve las empresas; cualquiera sea la forma que tengan estas empresas. Cuando ellos entiendan que son lo más importante, ojalá no sea la soberbia que sea los que los domine y pase lo que ha pasado; que se sientan en los demás. El sindicalismo minero sabe de eso, por eso presiona como presiona, pero creen que son los únicos que existen. Por otra parte, me gustaría que los estudiantes triunfaran. Al mismo nivel de esa exposición que no les vaya a pasar lo del 2006. Para mí es un error político que Vallejos haya entrado ahora al comité central de la JJ.CC. Pero, el partido está invirtiendo, es su inversión de cuadro, y eso es lo que mata. Al final te vas encontrar con los mismos. Por el otro lado, la izquierda, los excluidos, te buscan cuando no tienen a nadie para hablar. Un movimiento es con honestidad, se construye con las cartas sobre la mesa. No puedo descalificar tu instancia si no la conozco. A mí no me gusta de ti esto, pero bajo estos términos trabajemos. Cómo vamos a construir la confianza de nuevo, estamos todos desconfiando. Nosotros sigamos haciendo sindicalismo. El desafío es levantar un movimiento social. Además, hay que tener ojo con los egos.


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